Una escultura en nuestra fachada, un reencuentro después de treinta años y el origen de todo lo que somos.
Hace unas semanas, el periódico La Verdad publicó una noticia sobre la escultura que tenemos en la fachada de nuestra oficina en la calle Santa Teresa. Fue un reconocimiento que nos llenó de satisfacción y que nos invitó a contar la historia de ese limón de acero que se remonta mucho más atrás de lo que aparenta.

Por qué nos llamamos Aurantia
Aurantia no es un nombre elegido al azar. Viene del Citrus aurantium, el naranjo borde, un árbol muy común en Murcia que casi nadie aprecia porque está en todas partes. Mientras que el limón está en nuestro logotipo desde el principio: un limonero dentro de una casa. Porque nuestra base es la agricultura, la huerta, la tierra. De ahí venimos y de ahí nació todo lo demás. La familia Marín Cánovas lleva generaciones ligada a la tierra. Los abuelos eran agricultores, por ello nació Frutas Naturales Bici, la empresa matriz y años después Bollo Natural Fruit, una de las mayores exportadoras de cítricos de España hoy en día. Y en un momento del camino, surgió Aurantia Homes: la rama que construye viviendas, pero que no olvida de dónde viene.
Treinta años y un reencuentro
Juan Belando y Paco Marín son amigos desde la infancia. La vida los llevó por caminos distintos durante tres décadas. Juan se dedicó a la escultura y Paco siguió con los cítricos, construyendo una empresa familiar de referencia.
Hace un tiempo se reencontraron y decidieron hacer algo juntos. El resultado fue Limón Origen: una pieza de acero de 120 centímetros de alto, esculpida a mano desde cero. La escultura cuenta con cuatro capas de pintura, la última de ellas antivandálica. Pero eso último no impide que la gente la toque, se haga fotos con ella o que los niños se suban encima.
Belando, presentó tres bocetos y fueron los cuatro hijos de Paco, y de Luisa, directora general de la promotora, quienes eligieron cuál se instalaba.

Lo que nos encontramos cada mañana
«Desde la oficina somos testigos cada mañana de algo que nos ha robado el corazón: un padre lleva a su hija de unos tres años al colegio, y cada día, sin falta, los dos se detienen frente al limón, lo tocan y le dicen «adiós, limoncito». Lo que empezó como un ritual con la escultura se ha convertido también en un saludo diario entre ellos y el equipo Aurantia. Ahora nos damos los buenos días y nos deseamos una feliz mañana.»

Arte y vivienda: una combinación que apenas existe
Al instalar la esculturanos nos dimos cuenta de algo llamativo: no hay muchas piezas de arte privado en los espacios públicos de Murcia
Eso nos hizo pensar. Si una escultura en la fachada de una oficina genera conversación, detiene a personas, aparece en la prensa… ¿Qué pasaría si el arte formará parte de los espacios comunes de nuestras promociones? No solo como decoración, sino como algo que inspire a quien vive allí cada día.
Es una idea que estamos explorando. La familia ya tiene tradición en esto: llevan años regalando obras del pintor murciano Cristóbal Pérez a sus clientes más especiales, igual que el padre lo hacía antes con cuadros de Braulio. El arte como gesto, como forma de decir algo sin palabras.
| Si pasas por la calle Santa Teresa, no dudes en sacarte una foto con el limón y compartirla en redes sociales. Nos encontrarás en Instagram como @aurantia.homes o en Facebook: Aurantia homes 🍋 |